Maria Albero: “Dejé la banca y lo primero que hice fue apuntarme a la escuela de hostelería”. Hoy tiene más de 700.000 seguidores Maria Albero (conocida como Saboreanda en redes sociales) rinde homenaje a la cocina hogareña en su último libro ‘Casa. Las recetas de mi madre’, una autoedición dedicada al recuerdo y la cocina de la infancia Hay quien no la conoce por su nombre, Maria Albero, pero sí por su marca, Saboreanda. Esta alcoyana decidió hace nueve años dar un giro a su vida, olvidar sus estudios en empresariales, dejar su trabajo en la banca y matricularse la Escuela de Hostelería de Alicante. Hizo sus prácticas en L’Escaleta (una estrella Michelin) y supo que, entre todos los caminos que se pueden elegir dentro de la gastronomía, el suyo iba a ser la comunicación en redes sociales. Así comenzó a cocinar en casa, a compartir sus recetas en Instagram y, en poco tiempo, se vio con más de 700 mil seguidores, el premio Blogueros Cocineros 2019 de Canal Cocina y tres libros publicados, el último, Casa. Las recetas de mi madre, una autoedición que rinde homenaje a la figura materna y a la cocina familiar. Pregunta. Sus dos primeros libros los publica con RBA y este último decide hacerlo todo usted: de la edición a la distribución. ¿Por qué apuesta por la autoedición? Respuesta. Primero por una razón económica. El autor gana muy poco por libro y, francamente, hay mucho trabajo detrás. Y segundo porque este libro es algo muy personal, está dedicado a mi madre y a esa su cocina con la que crecí en casa. Es más, este libro está hecho con ella, son sus recetas. Así que sentí la necesidad de hacerlo yo todo, cuidarlo como quería y arriesgarme. La maquetación la hizo mi marido (Javier Moreno), las recetas mi madre (Maite Castelló) y el resto, yo. P. ¿Cree que, si no hubiera tenido tantos seguidores, habría publicado sus primeros libros? R. Posiblemente, el tener más de 100.000 seguidores en Instagram en su día hizo que tres de las principales editoriales españolas quisieran publicarme mi primer libro. Me decidí por RBA porque allí trabajaba una amiga y pensé, lo va a cuidar. Después publicamos otro más. Recuerdo que en uno de ellos pusieron una pegatina que decía: “con más de 120.000 seguidores en Instagram”. Pero para este último que acabo de publicar pensé “yo puedo hacerlo”, y el resultado es este libro. P. ¿Le obsesiona el número de seguidores? R. Sinceramente no. Analizo lo que más le gusta a la gente, escucho a quienes me siguen, pero no vivo obsesionada por los “me gusta”. Se que me siguen muchos, pero no me preguntes cuántos exactamente. P. ¿Cómo lo hace? Porque continúa la ansiedad con tener más seguidores y hay mucha gente joven que quiere triunfar en redes sociales. R. Sí. Fíjate que incluso, hoy en día, el término influencer está contaminado, porque somos muchos y demasiada gente que dice verdaderas barbaridades, sobre todo con temas vinculados a la nutrición. Creo que la clave está en ser honesta, en saber qué quieres transmitir. En mi caso es mi pasión por la gastronomía. Lo demás, va llegando y está bien que llegue porque tienes que vivir, pagar facturas y te permite, por ejemplo, autoeditarte, pero nunca puedes perder tu voz. P. Usted estudió cocina antes de empezar a hacer recetas en redes, ¿no? R. Sí. Cuando dejé la banca lo primero que hice fue apuntarme a la escuela de hostelería. Y, desde entonces, no dejo de estudiar. Tienes que estar renovándote constantemente. No solo en materia de cocina, sino también tener nociones sobre fotografía, vídeo, edición... P. ¿Le dio vértigo el paso de dejarlo todo por una pasión? R. Bueno, solamente dejé de ser lo que se espera de mí y pasé a ser yo misma. A tomar mis decisiones. Y en eso intento ser muy honesta con mi manera de hacer las cosas y defender mi tierra, el producto local y las cocinas tradicionales. P. Pero esto tiene sus consecuencias, por ejemplo, últimamente se habla mucho de la soledad de los influencers. R. Sí, claro que te sientes sola, porque trabajas en casa: yo y mi cocina. Pero intento salir de mi burbuja organizando viajes, cenas con amigos... P. Supongo que las fotos de mesas llenas de platos que salen al final del libro se hicieron en esos encuentros. R. Sí, claro. Y de las mesas que prepara mi madre, que siempre están llenas de platos. Es cierto que para el libro recreé alguna de ellas, pero es una realidad. Para mí es algo normal. En mi trabajo diario, suelo cocinar sola, luego mi marido prueba todos los platos. Pero cuando tengo mucha comida en la nevera, llamo a los amigos y así comparto opiniones. P. ¿El germen de este libro responde a una necesidad de indagar en sus raíces? R. Sí hay mucho de eso. De guardar memoria a la cocina con la que crecí. Mi madre es una ama de casa como cualquier otra, alguien que dedicó su vida a la crianza y esto conllevaba la alimentación. Cuando me planteé hacer este proyecto quise que fuera su libro. Tengo que confesar que al principio ella no quería, me dijo: “pero mi cocina no tiene importancia”. Y esa es la clave: que sí es importante. El recuerdo y el sabor con el que has crecido es lo más importante. P. ¿Cómo fue trabajar con su madre? R. Hemos pasado ratos muy buenos. Primero recopilando las recetas. Ella comenzó con la parte dulce, que es la que más le gusta, y yo, sugiriéndole los platos salados hasta que llegamos a más de noventa. Entonces le dije: “pues lleguemos a las 100”. Pero tuve que reescribir mucho, porque la manera de cocinar de mi madre es como la de casi todas las amas de casa que cocinan porque les ha tocado, por su rol como cuidadoras, así que sus cantidades son imprecisas: un puñado, un vaso, una pizca... Podría haber escrito el libro así, pero seguramente me hubieran acribillado a preguntas sobre qué quiere decir un puñado, una pizca, un poco. Así que decidí poner cantidades exactas para que no hubiera errores de elaboración. P. Y de todas ellas, ¿con cuál se quedaría? R. Con los pimientos rellenos que en Alcoy llamamos bajoques farcides. Para mí, el olor a los pimientos asados es casa.
Maria Albero: “Dejé la banca y lo primero que hice fue apuntarme a la escuela de hostelería”. Hoy tiene más de 700.000 seguidores
Maria Albero (conocida como Saboreanda en redes sociales) rinde homenaje a la cocina hogareña en su último libro ‘Casa. Las recetas de mi madre’, una autoedición dedicada al recuerdo y la cocina de la infancia
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