Kilian Jornet desvela su humanidad en Zegama El catalán, vencido por sus molestias, acaba 40º con honor en el maratón por montaña en la que repite trono Elhousine Elazzaoui e irrumpe con récord femenino Tove Alexandersson Tras acompañar durante dos décadas la divinidad de Kilian Jornet, Zegama descubrió este domingo la humanidad del mejor corredor por montaña de la historia, del tirano de su palmarés, con 11 títulos. Una tragedia que se consolida en el avituallamiento de Moano, en el kilómetro 35, en plena bajada a meta de la maratón fetiche del trail mundial, con 42 kilómetros y unos 2.750 metros de desnivel positivo. Antes de recibir a toda velocidad la bebida, se dejan caer por un tobogán embarrado entre piedra y raíces entre el eco de la marabunta que anuncia su llegada. Pasa Elhousine Elazzaoui a la estela de Daniel Pattis, preparando la estocada definitiva para retener el trono. Pasa Manuel Merillas, el leonés que baja como nadie, pero está demasiado lejos para pillares. Pasa Aitor Ajuria, para gloria del público vasco. Pero no pasa Kilian, el elefante sin el que cuesta imaginarse la habitación. Cayó la leyenda ante la generación que creció con el delirio de batirle. Y nació otra, la de la sueca Tove Alexandersson, la orientadora que confirmó su desembarcó triunfal en el trail tras pasearse en el Mundial de Canfranc con un récord femenino sideral. El guion lo marcó, fiel a su receta de otras ediciones, Rémi Bonnet, el escalador suizo que puso un ritmo alto de salida y llegó en cabeza a Otzaurte, a los ocho kilómetros. Por detrás, los favoritos, desde Elazzaoui a Kilian, pasando por Pattis, dejaban que la presa se calcinara con el paso de los kilómetros. Nada fuera de lo normal. Así llegaron a la legendaria rampa de Sancti Spritu, los 200 metros más codiciados del trail mundial. No sorprendieron tanto los últimos coletazos del líder en cabeza, sino los escasos metros que sacaba el marroquí al catalán, habituado a saludar a la marabunta antes que nadie. Todavía quedaba el escenario calculador, el que dibujaba en la previa: el barro que había colapsado los senderos diezmaría la energía en la primera parte de la carrera, así que lo inteligente era guardar para el cresterío tras coronar el Aizkorri, más técnico si cabe con la nieve de los últimos días. Quizás ahí llegaría el doctor con su receta. Pero no, la carrera se le había ido de las manos. Guion parecido al del año pasado, sin Kilian, pero entonces Elazzaoui rompió a Pattis con facilidad en la última subida a Andraitz y esta vez el italiano, un tipo con 1h 05m en media maratón que sortea cualquier terreno complejo, le aguantó y trató de dejarle en la bajada. Pero el marroquí se conoce bien la asignatura y usó el mismo comodín con el que tumba a los kenianos en las Golden Trail World Series, el gran circuito mundial de la distancia del que Zegama es la única prueba española. Ganó en 3h 45m 07s, apenas 20s menos que el italiano, segundo. La sorpresa la dio el estadounidense Taylor Stack, que completó su remontada para cerrar el podio a 7m 10s. Kilian llegó tras 4h 19m 23s en la cuadragésima plaza. Como los grandes, como los batacazos del maratoniano Eliud Kipchoge en el asfalto, acaba en un gesto de dignidad, pero también logística. “Estaba en Urbía [a 14 kilómetros de meta] y para volver es un follón”, resumió sonriente. “Voy a ir tranquilamente hasta el final y disfrutarlo. Quiero dar las gracias a toda la gente que me ha estado animando durante años y poder devolver un poco”. ¿Qué pasó? A sus 38 años, conoce su cuerpo y optó por no forzar en un calendario anual que incluye dos carreras de cien millas —Wester States y UTMB— y otra explosión de media distancia en Sierre Zinal. “Tenía algún problema en el tensor desde antes de la carrera; en las subidas iba bien, pero lo he ido notando en el llano y en las bajadas. Lo he ido intentando hasta después de Aizkorri, pero con lo que quedaba [llano y bajada], si seguía a fondo me iba hacer daño”. Así, tras tanto final agónico, tantas bajadas a fuego para pelear victorias por segundos, pudo dejarse caer sin agobios por una santa vez. En otro escenario —la carrera celebraba su 25ª edición— seguramente no hubiera estado en la salida. Cuando le pidieron un consejo en la previa para Alexandersson, un prodigio con un cartel inaudito de favorita pese a ser debutante en una carrera que aniquila a los novados, Kilian dijo, bromeando: “Espero que no empiece muy rápido y nos pase. Tómatelo con calma, esto es muy largo”. Vio cumplida la profecía cuando la sueca le adelantó. Fiel a su pedigrí —ganó por media hora a la segunda mujer en la maratón del Mundial—, corrió sola y rompió el crono con un tiempo de 4h 08m 05s, ocho minutos menos que el récord que ostentaba Nienke Brinkman en un 2022 con un terreno seco óptimo que coronó el mejor registro de Kilian (3h 36m 40s). Que entre aquel tiempo y la victoria masculina hayan mediado nueve minutos da un valor doble a la hazaña de la sueca en un barrizal. En los Pirineos solo mejoraron su tiempo 16 hombres; en Zegama fueron 22. Eso sí, la barrera mágica de las cuatro horas, el tiempo que acredita la excelencia masculina, tendrá que esperar. Sara Alonso, que se convirtió el año pasado en la primera española en ganar desde 2017, llegaba sin presión gracias al fantasma de Tove. Hizo una buena carrera, en los tiempos del año pasado pese al terreno, pero se vio superada por una enorme Malen Osa, que bordó su carrera perfecta a los 23 años, en el jardín de casa, Oñati, al otro lado de la sierra. Fuerte como nunca en las subidas para destapar la magia de bajadora en esos kilómetros finales teñidos de fango, fue segunda con 4h 23m 56s: nunca una vasca corrió tanto en Zegama. Eso sí, a 15m 47s de la sueca. Alonso cerró el podio a 17m 44s. A media hora llegó otra de las favoritas, Judith Wyder, que se pegó un susto de aúpa cuando un par de caballos irrumpieron en el avituallamiento de Otzaurte. Suya es la montaña. Y de Kilian, venerado también en la derrota.
Kilian Jornet desvela su humanidad en Zegama
El catalán, vencido por sus molestias, acaba 40º con honor en el maratón por montaña en la que repite trono Elhousine Elazzaoui e irrumpe con récord femenino Tove Alexandersson
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