EL IMPERFECTO

Diario de lecturas en español

Nivel A1
EDICIÓN DE LAS 22:19

LA NACIÓN · ARGENTINA

Emiratos Árabes rompe en varios frentes con Arabia Saudita y busca emerger como potencia hegemónica regional

Antiguos socios para neutralizar supuestas amenazas a sus países y sus regímenes ultraconservadores, se distanciaron para ganar más influencia


Versión A1

Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita eran aliados. Ahora tienen conflictos en varios temas. Emiratos quiere ser la potencia más importante de la región.

Desde su independencia, las monarquías del Golfo Pérsico actuaron como una gran familia. Tuvieron conflictos internos, como el bloqueo económico a Qatar en 2017. Pero siempre llegaron a una reconciliación. Estas monarquías tienen muchas cosas en común: poca población, muchos recursos minerales, y dinastías tradicionales en el poder. También tienen vecinos ambiciosos y agresivos.

En las últimas semanas apareció un nuevo conflicto dentro del Consejo de Cooperación del Golfo. Este consejo reúne a las seis monarquías de la Península Arábiga. El conflicto es entre sus dos miembros más poderosos: Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Las tensiones crecieron durante esta década. Una señal importante fue la salida de Emiratos de la OPEP contexto organización de países productores de petróleo. Las tensiones probablemente aumentaron por la guerra actual en la región.

En la base del conflicto hay dos causas principales. Primero, los dos países compiten para reducir su dependencia del petróleo. Segundo, tienen visiones estratégicas diferentes sobre la región. Estas diferencias incluyen la llegada de Trump a la Casa Blanca y la influencia de Irán en la Península Arábiga.

Hace más de una década, los dos países formaron un bloque muy unido. Querían frenar los cambios políticos de la "primavera árabe". Actuaron juntos para sabotear a los partidos islamistas en Egipto, Libia y Túnez. También apoyaron a sus enemigos, como el general egipcio Abdelfattah Al-Sisi y el libio Khalifa Hafter.

La alianza fue muy evidente en Yemen. Los dos países lanzaron una guerra contra la milicia hutí, que era apoyada por Irán. Los hutíes tomaron la capital, Saná, con un golpe de Estado en 2015. En ese momento, el joven príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman trabajaba muy cerca del líder emiratí Mohammed bin Zayed. La prensa regional los llamaba MBZ y MBS, como un grupo musical.

La guerra en Yemen primero unió a los dos países. Pero después se convirtió en una fuente de conflictos. Los hutíes resistieron con éxito. Entonces Bin Salman buscó la paz con Irán. China ayudó en esa mediación. En 2023, Arabia Saudita e Irán restablecieron sus relaciones diplomáticas. Bin Zayed reaccionó de forma muy diferente. Él formó una alianza estrecha con Israel, el gran enemigo de Irán en la región.

Al principio, el acuerdo de Abu Dhabi con Israel no parecía un problema. Bin Salman también negociaba un acuerdo similar. Pero los ataques del 7 de octubre de 2023 y la respuesta israelí hicieron imposible ese pacto para Bin Salman.

En los últimos tres años aparecieron nuevos conflictos. En Yemen, Emiratos rompió la coalición contra los hutíes. Se alió con grupos del sur del país y apoyó su independencia. En diciembre, grupos apoyados por cada país lucharon entre . En Sudán, Bin Salman apoyó al ejército para estabilizar el país. Bin Zayed, en cambio, apoyó a una milicia paramilitar llamada RSF. Quería controlar el comercio de oro. Según varias fuentes, Bin Salman pidió a Trump sanciones contra Emiratos por su acción en Sudán. Ese fue el momento de la ruptura definitiva.

La salida de Emiratos de la OPEP es un desafío a Arabia Saudita. Emiratos quiere buscar su propio camino hacia la hegemonía regional. Lo va a hacer junto a Israel y en oposición a Irán. Arabia Saudita, en cambio, refuerza sus vínculos con Pakistán, Egipto y Turquía. También busca una nueva distensión con Irán.

El resultado de la guerra actual en el Golfo va a determinar el futuro de esta relación. Los dos países pueden llegar a una nueva reconciliación, o pueden continuar en direcciones opuestas.

Original

Emiratos Árabes rompe en varios frentes con Arabia Saudita y busca emerger como potencia hegemónica regional Antiguos socios para neutralizar supuestas amenazas a sus países y sus regímenes ultraconservadores, se distanciaron para ganar más influencia - 6 minutos de lectura' BARCELONA.– Prácticamente desde sus respectivas independencias, las petromonarquías del Golfo Pérsico se han comportado como una gran familia. Y por ello, no han estado exentas de querellas internas, como la que enfrentó a Qatar con varias de ellas en 2017 por su bloqueo económico. No obstante, nunca suele llegar la sangre al río y, tarde o temprano, se acaba imponiendo una fraternal reconciliación. No en vano, es mucho más lo que las une que lo que las separa, siendo todas ellas poco pobladas, con ingentes recursos minerales, gobernados por dinastías tradicionales, y lo más importante, con vecinos ambiciosos y agresivos. Durante las últimas semanas ha aflorado un nuevo conflicto en el seno del Consejo de Cooperación del Golfo, que reúne a las seis monarquías de la Península Arábiga. En concreto, enfrenta a sus dos más poderosos miembros, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Las tensiones entre ambos, que se han plasmado con la salida de Abu Dhabi de la OPEC, el cartel de países productores de petróleo, no son nuevas, sino que han ido in crescendo desde el inicio de la presente década. Probablemente, el detonante de su estallido han sido las tensiones derivadas de la actual guerra en la región. Tan solo el tiempo dirá si se trata de una nueva rencilla de corta duración y efectos limitados, o bien si se convierte en un cisma más profundo. En la raíz del conflicto está la competencia entre Riad y Abu Dhabi en su búsqueda de un nuevo modelo económico que les permita superar su dependencia del petróleo, así como una visión estratégica diferente sobre cómo abordar los nuevos retos aparecidos en la región, especialmente, la llegada a la Casa Blanca de un Trump dispuesto a remodelar Medio Oriente de acuerdo con los designios de Israel y la mayor injerencia de Irán en la Península Arábiga. La ruptura entre ambos países puede resultar sorprendente para aquellos observadores que se hubieran desconectado de la región hace más de una década. Entonces, ante la amenaza que representaba laprimavera árabe" y su promesa de democratización, Arabia Saudita y Emiratos Árabes formaron un bloque tan cohesionado como activo en la creación de una especie deeje contrarrevolucionario”. Así, ambas capitales actuaron al unísono para sabotear veladamente el ascenso en las urnas de partidos islamistas en Egipto, Libia o Túnez, y apoyar el ascenso de sus enemigos, en especial el general egipcio Abdelfattah Al-Sisi, y el libio Khalifa Hafter. Aliados contra los hutíes El escenario en el que su alianza resultó más evidente fue en Yemen, donde lanzaron una guerra sin cuartel contra la milicia proiraní de los hutíes después de que ésta lograra ampararse de la capital, Saná, gracias a un golpe de Estado en 2015. En aquel entonces, un jovencísimo príncipe heredero, Mohammed bin Salman, recién había tomado las riendas de Arabia Saudita a raíz del delicado estado de salud de su padre. Sus reuniones con el astuto líder emiratí Mohammed bin Zayed eran tan habituales y su sintonía tan evidente que en la región se lo definió como su verdadero mentor político. La prensa regional incluso jugaba con sus parecidas iniciales para referirse al dúo como si fueran un grupo de música, MBZ & MBS. Curiosamente, la aventura yemení fue a la vez el elemento que unió destinos y, a la vez, unos años después se convertiría en la primera fuente de discordias cuando la guerra se volvió en un atolladero. Ante la exitosa resistencia de los hutíes, un Bin Salman ya más experimentado e independiente optó por buscar una salida al conflicto a través de un intento de distensión con Irán con la mediación China, y que desembocó en el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas en 2023. En cambio, Bin Zayed había reaccionado a las complicaciones en Yemen de una forma diametralmente opuesta: sellando una estrecha alianza estratégica con Israel, el archienemigo regional de Irán. Al principio, no pareció que la firma del llamado Acuerdo de Abraham por parte de Abu Dhabi lo situará en una senda opuesta a la de Riad, pues Bin Salman también estaba negociando un acuerdo parecido con Israel. Sin embargo, los ataques del 7 de octubre de 2023 y la consiguiente respuesta israelí convirtieron en inviable para Bin Salman un pacto de tal naturaleza. Poco a poco, en los últimos tres años han ido surgiendo nuevos focos de tensión producto de las diferentes elecciones estratégicas de ambos países. En Yemen, Emiratos rompió la coalición antihutí aliándose con las facciones soberanistas del sur del país, e incluso promoviendo su independencia. De hecho, en diciembre, las facciones yemeníes patrocinadas por ambos países llegaron a enfrentarse violentamente en el campo de batalla. En Sudán, mientras Bin Salman apoyaba al Ejército con el fin de estabilizar el país, Bin Zayed azuzaba las llamas de la guerra civil patrocinando a la milicia paramilitar de las RSF para afianzar su posición de hub del comercio mundial de oro. Según apuntaron varias fuentes, si un hecho desencadenó la ruptura definitiva entre Riad y Abu Dhabi es que el príncipe saudita solicitara a Trump en una visita a la Casa Blanca el año pasado la imposición de sanciones a Emiratos por su intervención en Sudán. Así las cosas, hay que interpretar la salida de Emiratos de la OPEC como un desafío a Arabia Saudita, líder oficioso del grupo, como una forma de visibilizar la decisión de Abu Dhabi de buscar un camino propio hacia la hegemonía regional de la mano de su socio israelí y en hostil oposición a Teherán. Riad, en cambio, apuesta por reforzar sus vínculos con Pakistán, Egipto y Turquía, las otras potencias militares de la región, y parece decantarse por ensayar de nuevo la distensión con Irán bajo unas nuevas bases. De cómo acabe la actual guerra en el Golfo Pérsico y de cuáles sean las conclusiones que se extraigan en Riad y Abu Dhabi dependerá que los líderes de ambos países sellen una nueva fraternal reconciliación, o más bien continúen avanzando en direcciones opuestas. Otras noticias de Guerra en Medio Oriente - 1 Miles de personas marcharon en Londres en dos marchas opuestas bajo un despliegue récord de seguridad que dejó decenas de detenidos - 2 Murió Edmund Phelps, el Nobel de Economía que defendió la innovación y la libertad creadora - 3 La OMS declaró la emergencia de salud pública internacional por un brote de ébola en África - 4 Gran Bretaña vive otro terremoto político: por qué ningún primer ministro logra afianzarse en el poder


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