Gay Talese, periodista: "Las historias de perdedores son más interesantes que las de ganadores, aunque sean menos comerciales"
Gay Talese tiene 94 años y es periodista. Lleva más de 70 años escribiendo sobre el mismo tipo de persona: el que pierde. El boxeador que cae al suelo. El inmigrante que llega sin hablar el idioma. El obrero que construye un puente y nadie sabe su nombre. En su libro Orígenes de un escritor de no ficción (1996) escribió que las historias de los perdedores le parecían más interesantes. Repitió esta idea muchas veces: "Entiendo que el público quiere a los ganadores, pero para mí no son tan interesantes".
La idea de Talese tiene una lógica clara. El fracaso muestra cómo es una persona de verdad. El ganador tiene respuestas preparadas. El perdedor, muchas veces, ya no tiene nada que esconder.
Esta idea dio forma a sus trabajos más famosos. Su artículo sobre el boxeador Floyd Patterson se publicó en la revista Esquire en 1964. El título era The Loser. Talese escribió sobre el excampeón mundial después de que perdió su título ante Sonny Liston.
También escribió un famoso retrato sobre Joe DiMaggio contexto famoso jugador de béisbol estadounidense. Lo capturó en su retiro solitario y sin hacer ninguna entrevista con él. Lo observó directamente.
Su artículo sobre Frank Sinatra se publicó en Esquire en abril de 1966. Los editores de la revista lo declararon la mejor historia que publicaron en 70 años. Talese también lo escribió sin entrevistar al cantante. Construyó el retrato desde las personas cercanas a él: los asistentes, los camareros, los que lo rodeaban.
Talese nació el 7 de febrero de 1932 en Ocean City, Nueva Jersey. Su padre era un sastre italiano emigrado. Su madre era ítaloestadounidense y dirigía la tienda de ropa más importante de su ciudad. Talese creció sintiéndose un extraño en su propio país. Esa experiencia fue el origen de su mirada periodística.
Talese habló en entrevistas sobre los inmigrantes italianos. Llegaron a Estados Unidos sin hablar el idioma y estuvieron en silencio durante toda una generación. Su trabajo fue, en parte, devolverle voz a ese silencio.
En El puente (1964) narró la construcción del puente Verrazano-Narrows en Nueva York. Contó la historia desde los trabajadores que lo construyeron. También habló de los barrios enteros que desaparecieron para hacer espacio a la obra. Eran nombres que nadie conocía.
Esta sensibilidad es muy cercana a cualquier lector hispanohablante en Estados Unidos. La experiencia migrante es con frecuencia una experiencia de invisibilidad. Trabajos que nadie registra, logros que el país de llegada no ve, fracasos que se cargan solos. Talese convirtió esa invisibilidad en periodismo importante durante siete décadas.