La nueva caída de Alex Saab: rescatado por Maduro y entregado por Delcy Rodríguez
El 20 de diciembre de 2023, Nicolás Maduro contexto presidente de Venezuela abrazó a Alex Saab en Miraflores. Maduro estaba alegre y emocionado. Le dijo que sabía que el día de su libertad iba a llegar. Saab era un empresario colombiano. Lo acusaban de ser el testaferro de Maduro y de tener un papel clave en las finanzas del chavismo. Había pasado tres años detenido entre Cabo Verde y Estados Unidos. Hoy, los dos están presos en cárceles de Nueva York y Miami. El sábado, Saab llegó a un aeropuerto de Florida. Llevaba un mono gris, su melena oscura y una barba canosa de varias semanas. El gobierno que lo rescató de un proceso judicial por lavado de dinero hace menos de tres años lo entregó de nuevo a la justicia estadounidense.
La caída de Saab fue el fin de uno de los últimos símbolos del poder de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Los despojaron de ese poder el 3 de enero, cuando un comando de fuerzas especiales los capturó en una intervención militar estadounidense. Desde entonces, la vicepresidenta Delcy Rodríguez instauró un gobierno tutelado desde Washington.
Rodríguez hizo caer a Saab apenas dos semanas después de la intervención estadounidense. Lo despidió en redes sociales con un mensaje de agradecimiento por su trabajo. Siempre tuvo interlocución con él como vicepresidenta del Sector Económico. Saab fue ministro de Producción Nacional y también estuvo a cargo de las importaciones de alimentos. Esa fue una de sus primeras tareas cuando empezó a trabajar en las sombras para Maduro hace más de una década. Triangulaba la economía subterránea que le permitió al chavismo mantenerse a flote en medio de las sanciones. Rodríguez escribió en esos mensajes —que borró este sábado— que le iban a asignar nuevas tareas.
Pero después de su salida del gobierno, su caída fue rápida. Un mes después de la detención de Maduro, Saab y Raúl Gorrín, otro empresario vinculado al chavismo e investigado en Estados Unidos, también fueron detenidos. Su encarcelamiento estuvo rodeado de rumores y secretismo. Sus abogados y altos funcionarios lo negaron. Los motivos de su detención parecían ser uno de los secretos mejor guardados del chavismo.
El destino de Saab muestra los cambios en el chavismo, que se sostuvo con un frágil equilibrio tras la caída de Maduro. Su entrega abre dudas sobre su nacionalidad, los cargos que se le imputan y las maniobras de Maduro para darle tanto poder. Lo que quedó al descubierto este sábado es una contradicción que el propio chavismo construyó.
El gobierno de Maduro reconoció públicamente su vínculo con Saab en 2020. Lo detuvieron en el aeropuerto de Cabo Verde durante un viaje a Teherán para negociar combustible que escaseaba en Venezuela. De estar en las sombras, lo convirtieron en un símbolo político. Desplegaron recursos y abogados para defenderlo. Lo calificaban como "un secuestro". Entre los argumentos de su defensa estaba que Saab, nacido en Barranquilla, se había naturalizado venezolano y tenía pasaporte diplomático como enviado especial del país. Jorge Arreaza, entonces canciller de Maduro, fue un defensor insistente de su inmunidad diplomática.
La nacionalidad venezolana le permitió no solo ser ministro, sino también votar en las elecciones presidenciales de 2024. Él mismo lo mostró en redes sociales el 28 de julio, en fotos con su esposa e hijas. Ser venezolano también lo protegía de una extradición. La Constitución venezolana lo prohíbe expresamente en su artículo 69.
Pero ahora Saab es tratado como ciudadano colombiano, como un extranjero. Así lo dejó claro el organismo de migración de Venezuela al informar sobre su deportación. No mencionaba ninguna sentencia que respaldara la medida. Tampoco explicaba cuándo ni cómo perdió la nacionalidad venezolana. Los delitos invocados para deportarlo son los cometidos en Estados Unidos, que serían "públicos, notorios y comunicacionales". Las leyes migratorias venezolanas no señalan eso como una causa válida para esa medida. El uso de la deportación en lugar de la extradición provocó muchas preguntas sobre el procedimiento, que en realidad parece otra negociación con Washington.
Además, Saab tenía procesos abiertos no solo en Estados Unidos, sino también en Colombia e Italia, donde hace poco llegó a un acuerdo con el juzgado. Su principal socio, Álvaro Pulido, estaba preso en Venezuela como parte de la trama PDVSA Cripto. Esa trama la encabeza el exministro de Petróleo Tareck El Aissami. La destaparon meses después del regreso de Saab en 2023.
Años atrás, los periodistas de investigación del portal Armando.info —Ewald Scharfenberg, Roberto Deniz, Alfredo Meza y Joseph Poliszuk— tuvieron que exiliarse de Venezuela. Saab los demandó por difamación a raíz de reportajes que documentaban sus negocios con el gobierno. Esos negocios eran en construcción de viviendas, importación de alimentos, petróleo, oro, carbón y casi todos los sectores económicos. En aquel entonces, Saab negaba una relación que luego fue demasiado evidente.
Saab salió de la cárcel en 2023 gracias a una negociación. Ahora esa misma lógica se volvió en su contra. Jorge Rodríguez, operador político de Maduro y hoy presidente de la Asamblea Nacional, puso como condición para continuar en la mesa de acuerdos con la oposición —que se reunía en México— la incorporación de Saab como delegado. Aquello paró las conversaciones. Luego continuaron de forma secreta en Doha, solo entre el gobierno chavista y el de Estados Unidos, hasta llegar a Barbados. Allí se llegó a un acuerdo sobre las condiciones electorales de 2024, que el chavismo no cumplió. En ese marco, Joe Biden le dio un indulto presidencial a Saab y Venezuela entregó a diez prisioneros estadounidenses. En la escena del abrazo, Maduro le agradeció a Jorge Rodríguez sus gestiones. "¡Lo lograste!", le dijo.
El desarrollo del nuevo proceso judicial en Estados Unidos no estaba claro todavía. El indulto de diciembre de 2023 lo protegía de ser procesado por la causa que lo llevó a la cárcel, pero había otras investigaciones en curso. Esta detención se sumó a las de otros jerarcas del chavismo, incluido el propio Maduro. Amplió también las investigaciones sobre corrupción, lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico que llevaba adelante la justicia estadounidense. El propio Saab cooperó con la DEA en 2018, antes de romper sus acuerdos.
Todavía quedaban en Caracas y otras ciudades pintadas con el mensaje #FreeAlexSaab. Esa campaña la lideró su esposa, la modelo italiana Camilla Fabri, para pedir su libertad. Días después de la captura de Maduro y Flores, Fabri entró en una comisión con los hijos de la pareja presidencial para luchar por su liberación. Hizo lo mismo que hizo por su esposo: convocó marchas y desplegó una intensa campaña de comunicación. Hasta febrero coordinaba también los vuelos de deportados venezolanos desde Estados Unidos, como presidenta de la Misión Vuelta a la Patria. Su último mensaje en X fue el 3 de febrero, un mes después de la intervención estadounidense. Escribió "Cilia y Nicolás van a volver" y publicó fotos de movilizaciones de sus seguidores. Días antes reposteó mensajes de su esposo con la etiqueta #DelcyPorLaPaz.