Trump alimenta el nacionalismo cristiano con la celebración de un multitudinario festival religioso en Washington Miles de personas, incluidos altos cargos como Vance, Rubio y Hegseth, acuden a la capital para participar en un evento patrocinado por la Casa Blanca Miles de personas se han congregado este domingo en el National Mall de Washington, el gran parque verde que se extiende entre el Capitolio y el monumento a Lincoln, para celebrar durante todo el día un multitudinario servicio religioso apoyado por la Casa Blanca para ensalzar el papel del cristianismo en el origen e historia de la nación. El acto ha contado con la participación de grandes figuras de la Administración Trump, como el vicepresidente, J. D. Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; o el secretario de Defensa, Pete Hegseth, entre otros políticos republicanos, telepredicadores y estrellas de la música religiosa. El evento está concebido como una promoción del nacionalismo cristiano por parte de la Administración Trump y alimenta las dudas sobre la separación entre el Estado y la Iglesia. Trump se ha preocupado de remarcar esa relación. Este domingo ha mandado un mensaje de apoyo al festival religioso. A través de sus redes sociales ha escrito: “Espero que todo el mundo lo esté pasando bien en la Rededicando el 250 Aniversario”. Y se ha ofrecido para ayudar ante cualquier cosa que necesiten los organizadores. El festival religioso, bautizado como Rededicando el 250 aniversario: un jubileo nacional de oración, alabanza y acción de gracias, ha reunido a cientos de personas llegadas desde todos los puntos del país. El fervor se ha manifestado con feligreses con grandes cruces y carteles en los que se podía leer "Jesús es nuestro salvador y Trump es nuestro presidente". La oración comunitaria ha arrojado escenas de pasión religiosa, con algunos asistentes arrodillados en el césped con los brazos abiertos y la mirada perdida hacia el cielo, mientras de fondo sonaban las baladas almibaradas típicas del repertorio religioso. En la lista de invitados destacan, sobre todo, los líderes cristianos evangélicos, mayoritarios, pero también han asistido un par de obispos católicos conservadores y representantes de otras corrientes del cristianismo. Aproximadamente dos tercios de la población de Estados Unidos se identifican como cristianos, incluyendo una cuarta parte que son evangélicos. Alrededor del 30% de los estadounidenses profesan otra religión o son agnósticos. Creyentes llegados desde Texas, California y muchos Estados del sur se han reunido para rezar durante el acto de congregación cristiana, donde abundan las camisetas del líder juvenil cristiano Charlie Kirk, asesinado el año pasado y convertido en símbolo del ultraconservadurismo radical que ha prendido en Estados Unidos. Freedom 250, una asociación sin ánimo de lucro, cuyos mayores ingresos proceden de la Administración federal, es el organizador oficial, lo que revela la influencia de la Casa Blanca en el evento. En su portal web, Freedom 250 explica el motivo del homenaje cristiano: “El National Mall será escenario de un encuentro histórico donde estadounidenses de todos los orígenes del país se prepararán para el 250º aniversario de la nación con lecturas bíblicas, testimonios, oración y la reafirmación de la unidad de nuestro país como una sola nación para Dios”. El papel destacado del Gobierno en la promoción cristiana ha levantado numerosas críticas entre diferentes sectores demócratas, que incluso cuestionan el papel constitucional del evento. “La agenda de este jubileo se asemeja menos a un evento religioso tradicional y más a un programa de la Iglesia de Trump”, señaló a través de un comunicado la organización Public Citizen. El festival forma parte de las celebraciones del 250º aniversario de independencia de Estados Unidos, cuyo Gobierno está promocionando su propia visión del cristianismo con políticas y actos, entre los que se incluye el enfrentamiento de Trump con el papa León XIV o la persecución despiadada a los inmigrantes, con otros como las continuas citas a la Biblia y alusiones a Dios y preceptos cristianos. En esta particular visión del nacionalismo cristiano de la Administración Trump cabe la celebración por la muerte de un rival político, como hizo Trump cuando falleció el fiscal especial Robert Mueller, y el odio a sus contrincantes, como los expresados en repetidas ocasiones por destacados funcionarios del Gobierno, empezando por el presidente. El festival religioso se celebra tres días después de una encuesta publicada por el Pew Research Center que muestra el crecimiento del sentimiento religioso en Estados Unidos durante el último año. El sondeo revela que el 37% de los estadounidenses afirma que la religión está “ganando influencia”, el porcentaje más alto desde 2002. Según el informe de Pew, los evangélicos blancos, de marcada tendencia republicana, son los más propensos a afirmar que la influencia religiosa está creciendo y que eso es positivo. Quienes creen que la influencia creciente de la religión es negativa son, mayoritariamente, ateos y agnósticos, y de inclinación demócrata.
Trump alimenta el nacionalismo cristiano con la celebración de un multitudinario festival religioso en Washington
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