Nada nuevo, Sinner campeón en Roma: el tornado pelirrojo completa el pleno en los Masters 1000 El número uno resuelve con autoridad la final contra Ruud (doble 6-4, en 1h 45m) y gana elmilque le faltaba. Recoge el testigo de Panatta, ganador hace medio siglo De poco sirve el esfuerzo de Casper Ruud, esos tres cuartos de hora en los que el noruego brinda un magnífico tenis y tutea al número uno. Porque al final, como casi siempre, acaba rompiéndose la cuerda. Impone Jannik Sinner un ritmo tan superlativo y obliga a tal ejercicio de continuidad en cada partido, que nadie logra seguirle el paso, por lo que en Roma se reescribe este domingo la historia. Fotograma de sobra conocido: el pelirrojo alza los brazos vencedor (doble 6-4, en 1h 45m) y con su habitual discreción, lo festeja. Más y más, nunca se cansará; con él no hay peligro de empacho. Suma y sigue el de San Cándido, monumento al control: él, el último dictador. Su dominio es tan abrumador que unos (los rivales) temen, mientras que a otros (los suyos) se les hace la boca agua ante la posibilidad de completar un paseo histórico en este curso en el que a excepción de lo sucedido en Australia, bingo allí para Carlos Alcaraz, el resto se traduce en un monólogo. Se sabe de su hegemonía sobre pista dura, pero lo que hoy parece una obviedad quizá no lo era tanto hace mes y medio, cuando comenzó la gira en abril. Hace un año insinuó, finalista en el Foro Itálico y Roland Garros, pero esta vez da un absoluto golpe sobre la mesa. Así, de carrerilla: Montecarlo-Madrid-Roma. Esto es, los tres miles sobre tierra que únicamente había enlazado Rafael Nadal (2010). En un santiamén, Sinner lo maneja todo: dura, arcilla, hierba. Qué más da. A sus 24 años ya es un competidor total y cada vez más distinguido, porque esta última conquista le convierte en el segundo jugador de todos los tiempos que consigue completar el panel de los Masters 1000. Son ya nueve de nueve. De una tacada se ha hecho con los tres que le faltaban (los tres terrícolas) y sigue de este modo la estela dejada por el serbio Novak Djokovic, firmante del hito hace ocho años; el serbio remató su ramillete con el triunfo veraniego en el asfalto de Cincinnati (2018). Tiene el italiano mucho de Nole, esas direcciones, pero en su caso hay un aderezo inconfundible: compite a velocidad x2. Bien lo sabe el bueno de Ruud, al que le queda el consuelo de haber guerreado durante un buen rato; ahora bien, una vez consumada la rotura del primer set, a Sinner le basta con gestionar adecuadamente la superioridad emocional. Ahí, el duelo se rompe. Digna oposición la del nórdico, que la temporada pasada tan solo pudo arañarle un juego en este mismo escenario. Todo lo intenta: bola pesada, golpes profundos, tratar de romper el ritmo variando alturas y cortando la pelota, buscarle con insistencia el revésPero nada de nada. Ahí enfrente hay un titán, el hombre que solo mira al frente y escupe la bola de forma eléctrica, autoritaria y perfecta, como los dioses que custodian el Foro Itálico. Lo contempla en primera fila Adriano Panatta, el predecesor. Él, 75 años muy bien llevados, se coronó en el 76 y medio siglo después lo hace su compatriota, poseedor ya de 29 trofeostres más que Alcarazy coleccionista de victorias. Ha ganado sus 29 últimos encuentrosno cae desde el 19 de febrero, en Dohay 34 consecutivos en los Masters 1000, sin olvidar que ha encadenado seis títulos de la categoría. Imparable desde que triunfase en La Défense de París, octubre, Sinner controla de tal manera la escena que se permite acompañar la cancioncilla con un breve canturreo; travesuras del subconsciente. Siempre elegante, lo contiene de inmediato. “Grazie a tutti”, dedica a los romanos, que antes entonaban orgullosos Il Canto degli Italiani y ahora, resuelto ya el asunto, todos felices y envueltos por la luz anaranjada de la tarde, corean a pleno pulmón el nombre que se repite sin parar desde marzo: “¡JannikSinner…!”. Nada nuevo en estos últimos tiempos, en los que no se adivina oposición para un campeón que sigue perfeccionándose y aislándose, cada vez más completo, más inalcanzable y más robusto, con un abanico más amplio de soluciones y todo a su favor para lograr el objetivo que rodeó en rojo cuando trazó el plan estratégico de esta temporada: Roland Garros, el único grande que se le resiste. Allí se le espera, allá que va el tornado. Entre él y el tercero, Zverev, hay un abismo El triunfo en Roma supone otro bocado en el ranking para Sinner, todavía más distanciado del resto. En concreto, su renta sobre Alcaraz es de 2.740 puntos, pero todavía mucho más significativa sobre el tercero del mundo, el alemán Alexander Zverev, situado a 8.995. El serbio Novak Djokovic, cuarto clasificado, queda ahora a 9.990 puntos. Sinner desembarcará en París como el gran favorito, y allí podría incrementar aún más la diferencia. Alcaraz, fuera de combate desde el 14 de abril, pierde de manera automática los 2.000 puntos logrados en 2025, mientras que él podría añadir 700 si se corona por primera vez en el Bois de Boulogne. El tenista transalpino acumula ya 71 semanas en lo más alto, por lo que abandonará Roland Garros, independientemente de lo que allí suceda, por delante del sueco Stefan Edberg (72) en el listado histórico. Por encima quedaríaen la décima posiciónel australiano Lleyton Hewitt (80). Por otra parte, Marcel Granollers y Cristina Bucsa se quedaron sin premio en la modalidad de dobles. El catalán, acompañado por Horacio Zeballos, cedió en la final contra el dúo italiano formado por Andrea Vavassori y Simone Bolelli (7-6(8), 6-7(3) y 10-3). La cántabra y Nicole Melichar-Martínez perdieron ante Mirra Andreeva y Diana Shnaider por un doble 6-3.