El anuncio de Adidas para el Mundial deja al barrio de Llefià con ganas de Lamine, una pista renovada y un conflicto vecinal Una pista al aire libre de Badalona gestionada por una asociación de vecinos, enjaulada y rodeada de bloques de pisos, inspira a marcas internacionalesYo he visto a Lamine Yamal”. Subido a un patinete eléctrico, el chaval (ojos negros, pelo negro, camiseta negra) sostiene la mirada cinco segundos. Luego parece claudicar. Sonríe. Se le ven los aparatos en los dientes. Como los de la estrella del Barça. “Es mentira, hermano, no lo he visto”. Nadie parece haber visto a Lamine aquí, en lapista verdedel barrio de Llefià de Badalona, una cancha de fútbol sala al aire libre conocida también comoel polio (para los de mayor edad) “la bombonera”, escenario del anuncio de Adidas para el Mundial, una narración prodigiosa capitaneada por un Timothée Chalamet eléctrico. Dirigida por Mark Molloy y con un presupuesto de 70 millonesse ha construido una pista idéntica dentro de la pista, se han levantado gradas, se han dibujado grafitis—, cuenta la historia de tres chicos de barrio que nunca pierden en su backyard (patio trasero) a quienes desafían Jude Bellingham, Trinity Rodman y Lamine, hijo de otro barrio de la periferia (Rocafonda, en Mataró) al que también ha encumbrado. Fuera de la ficción, los reyes de carne y hueso de esta pista son un grupo de chavales que, como ahora, se citan casi cada tarde para jugar. No se enteraron de la grabación, que mantuvo la pista cerrada dos semanas, repartidas entre noviembre y diciembre, aunque el rodaje ha pasado también porMiami, Madrid y Los Ángeles”, aclara Adidas a preguntas de este diario. Los chicos no vieron a ningún famoso; ya no a Lamine, tampoco a Leo Messi y Bad Bunny, que tienen un papel testimonial. Dudan, de hecho, de que estuvieran allí. “Yo creo que todo lo han hecho con inteligencia artificial”, cuenta Óscar, que llega con la mochila al hombro de la Unificación Llefià, un equipo local, para la pachanga. Que Beckham, Del Piero o Zidane, que lucen jovencísimos, no han pisado el barrio, parece evidente, pero, ¿qué hay de los demás? Preguntado, Adidas no lo aclara y se limita a subrayar la filosofía detrás del proyecto: reflejar que el fútbol une, “desde los patios traserosa los grandes estadios, quela verdadera razón por la que la gente juega es la alegría y la libertady que el rodaje se hizosin causar molestiasa los vecinos. Algunos discrepan. Para la gente de Llefià (más de 42.000 personas), lo más llamativo fue el corte de tráfico que les complicó aparcar en un barrio densamente poblado, de calles empinadas, donde hacerlo sin rodajes ya es una tortura. El barrio se ha sentido un poco ajeno al proceso y solo ha despertado con la publicación, hace pocos días, del anuncio. Ni siquiera les invitaron a participar como figurantes. “A los chavales les decían que era un anuncio de galletas y no de Adidas, para que no se acercaran”, cuenta Óscar mientras entra en la pista, que destila cierta estética urbana, sabor a extrarradio: enjaulada por verjas metálicas de color verdeque los chicos saltan con descaro, a veces, cuando la puerta está cerraday rodeada por enormes bloques de edificios construidos en los años 60 y 70 para acoger a migrantes de Andalucía, Castilla, Extremadura o Galicia. Los chavales chutan la pelota de campo a campo, con la energía o la rabia o la bravura de los 16 años. Parecen más interesados en reventar la bola contra la pared contraria que en atinar a la portería. El balón retumba con fuerza. Se entiende que, a ciertas horas, los vecinos, cuyas ventanas traseras dan a la pista, acaben hartos. “Nos tiraban comida para que nos fuéramos”, dice Óscar, que pone el vídeo del anuncio en Youtube y hace notar un cambio sustancial: “Cuando grabaron, la pista era de color gris y estaba todo podrido, ¿lo ves?” “Algo especial le ven a este sitioTiene razón. La asociación de vecinos Ronda Sant Antoni de Llefià, a quien los propietarios de 18 bloques cedieron la gestión de la pista, acordó con la productora, Twentyfour Seven, arreglar el espacio a cambio de autorizar la grabación. Pero la acondicionarían después y no antes. “Querían la pista como estaba, cascada, en mal estado. Sabíamos que no podía hacerse nueva, pero darle un buen lavado de cara”, explica su presidente, Antonio Maldonado, que no revela más detalles porque tiene firmado un acuerdo de confidencialidad. Maldonado señala las mejoras: las vallas, pintadas y reparadas; las farolas, arregladas; el suelo, alisado y pintado de verde. Él es quien, cada tarde, abre y cierra las puertas de lapista verde”, y no siempre es fácil porquealgunos se resisten a irse”. La conversión de la pista en un escenario de rodaje de anuncios viene de lejos, desde que la productora la descubrió y, según los vecinos, seenamoróde ella. Ha aparecido en anuncios de marcas internacionales (ropa deportiva, bebidas) y ha sido elegida también como escenario de rodaje por los cantantes Morad y Dellafuente. El anuncio de Adidas para el Mundial, de mayor calibre, ha puesto en el foco a Llefià, incluso si los espectadores piensan que están viendo algún parque de Nueva York. “Algo especial le ven a este sitio. A ver, da satisfacción que el barrio se conozca... Pero para los vecinos mayormente es un incordio”, dice Maldonado, terrenal. El anuncio del Mundial 2026 ha traído fama y un espacio renovado. Pero también el embrión de un conflicto vecinal. Asoma una disputa Con el partido en marcha y animado, un hombre se acerca a la pista con papeles en la mano. Es Agustín, miembro de la comunidad de 18 bloques propietaria de la pista. Trata de convencer a los vecinos para revisar los papeles de la cesión del espacio, firmados en los años setenta. “Se cedió para actos deportivos y lúdicos, pero ahora solo se hacen spots y esto es la gallina de los huevos de oro. Para las productoras, este polideportivo tiene algo”, confirma. El discreto encanto del extrarradio, tal vez. Los anuncios han supuesto, explican distintas fuentes, pequeñas aportaciones económicas para la asociación, que las ha invertido en las fiestas del barrio, incluido el belén viviente que, por Navidad, también se instala en la cancha de fútbol. Consultada por este y otros asuntos, la productora no lo detalla y remite a loscontratos de confidencialidadcon sus clientes. Pero Agustín y otros vecinos quieren más información y que el dinero, en todo caso, se invierta en mejoras para el barrio. No aclaran si pretenden revertir la cesión para negociar directamente con la productora. Maldonado, el presidente de la asociación, replica que por ahora darán un respiro a las grabaciones. “Tenemos una pista nueva. Vamos a dejar que la disfruten los chavales”.