n 1977, hace casi medio siglo, se formó en México uno de los grupos más populares del folclore y la nueva canción latinoamericana, el cual dio una nueva dimensión a la música andina, que ademásdebido a su calidadlogró inmediatamente gran aceptación. Este espectro no sólo fue musical, también lo fue en cuanto a la temática del contenido de sus obras que vino a romper los esquemas de una audiencia acostumbrada a la ortodoxia y purismo que algunos sectores de la izquierda, que más que proponer buscaban imponer lo que debía ser la música. En este caso no fue la incorporación de instrumentos electrónicos ni de géneros como el rock, pues a pesar de que utilizaban el charango, la quena, las zampoñas, el bombo y la guitarra como parte de su principal instrumentación, además de vestir los ponchos sudamericanos, más bien fue la manera objetiva que era parte de su repertorio. Así, podíamos ver un Auditorio Nacional o distintos foros donde en su mayoría el público iba vestido de pantalón de mezclilla y camisa folclórica, pero que lo mismo escuchaba y se entusiasmaba al escuchar Ave María, de Johann Sebastian Bach y Charles François Gounod, que coreaba y asumía como consigna la canción Yo te nombro, de Gian Franco Pagliaro. Fueron los tiempos de cambio en la música de protesta en México; debido a los exilios y a las luchas de liberación la nueva canción mexicana se nutrió de instrumentos, ritmos y melodías y, a la vez, de conceptos ideológicos. Pese a las rechiflas a Guadalupe Trigo por haberse vestido con traje de charro en un programa televisivo, o al trío Briseño, Carrasco y Flores por interpretar música acompañados de un sintetizador, bajo eléctrico y batería, comenzó paulatinamente la aceptación a diferentes géneros e instrumentaciones y también a los vestuarios a los que estaban acostumbrados. De esta manera, ya se podía escuchar a Alfredo Zitarrosa con el cigarro en mano, acompañado de un cuarteto de guitarras, todos vestidos impecablemente de traje, de la misma manera se hacía con la Camerata Punta del Este. Pero, si se trataba de las prendas tradicionales, se podía escuchar a Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina ataviados con sus cotonetas cantando tanto Son tus perjúmenes mujer como El Cristo de Palacagüina, este último parte de una temática que era soslayada en la nueva canción mexicana. Sanampay tiene un antecedente en Argentina, que fue el grupo Huerque Mapu, creado el 22 de marzo de 1972, justo ese díamomentos antes de su presentaciónse enteraron del asesinato de 16 presos políticos en la cárcel de Trelew. Con la influencia de la Cantata de Santa María de Iquique, la primera obra de la nueva canción chilena que incluía la músicaclásica-académica”, comenzaron a incluir en su repertorio armonías de esa tendencia, además de grabar la Cantata Montoneros, mismo que les causó problemas políticos con la dictadura emergente, que finalmente los llevó al exilio. Naldo Labrín llegó a México en 1976, donde inmediatamente comenzó a trabajar en las peñas folclóricas del sur de la ciudad y, al relacionarse con otros músicos y rencontrarse con algunos de sus paisanos, fue generando la idea de crear un grupo con base en la experiencia con Huerque Mapu. Entre los integrantes que fueron parte de Sanampay en México se encuentran Guadalupe Pineda, Guillermo Contreras, Eugenia León, Jorge González. Además de Maurice Assouline (Francia), Naldo Labrín, Delfor Sombra, Eduardo Bejarano, Hebe Rosell y Carlos Díaz Caíto (Argentina). En México grabaron tres discos de larga duración, el primero titulado Yo te nombro, que quizá sea el disco de la nueva canción en México que mayores ventas hasta la fecha haya tenido. Gracias a Julio Solórzano, propietario de la disquera Nueva Cultura Latinoamericana y que a la vez se convirtió en su representante, el grupo Sanampay realizó presentaciones en muchas partes de la República Mexicana, incluyendo la Sala Nezahualcóyotl y el Auditorio Nacional. La labor de Naldo Labrín se extendió a la producción y arreglos musicales de discos de Guillermo Velázquez y los Leones de la Sierra de Xichú, Amparo Ochoa, Tania Libertad y Alfredo Zitarrosa. Además de colaborar con los músicos nicaragüenses Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy en el disco Guitarra Armada y con este último como arreglista en el tema Así te quiero yo, participante en el Festival de la OTI en 1981. En 1983, Naldo regresó a Argentina, donde ha dirigido orquestas sinfónicas además de darle continuidad al grupo Sanampay, el mismo que ha anunciado su despedida de los escenarios, debido a las labores que ahora Naldo realizará como rector de la Universidad de las Artes, en su natal Neuquén. Para despedirse viajarán de Argentina con rumbo a la ciudad de Guadalajara, donde se presentarán el viernes 22 de mayo en el Teatro Jaime Torres Bodet, y el concierto final se realizará el domingo 24 de mayo a las 16 horas en el Teatro del Pueblo de la Ciudad de México. * Cronista e historiador musical