o siguiente va a sonar a sacrilegio, pero esta edición de Cannes va a ser recordada en parte por estrenar la más fallida realización, a la fecha, del estimable cineasta japonés Hirokazu Koreeda. Hasta ahora, su cine se ha caracterizado por un estilo realista, especialmente enfocado a la familia y los niños. Esto último sigue siendo cierto de Hako no naka no hitsuki ( Oveja en la caja), pero su género es la ciencia-ficción y creo que allí está la razón del traspié. Situada en un futuro cercano, la película plantea una realidad donde se puede conseguir una réplica androide de un niño. Eso es lo que hace la familia Komoto, cuyo hijo desapareció en circunstancias misteriosas. Sobre todo, Otone (Haruka Ayse), la madre, se entusiasma con la idea de recuperar a su retoño, Kakeru (Rimu Kuwaki), aunque sea un robot. El padre (el cómico televisivo Daigo) es más reticente y lo llama una mezcla entre Tamagotchi y Rumba. Con un discurso largo y lleno de divagaciones, reforzadas por la encimosa música de Yutah Bando, el cineasta no consigue darle un sentido coherente. Uno supone que está en contra de la inteligencia artificial en tanto los robots de los niños abandonan a sus padres antes de tiempo. ¿O eso es una ventaja? Mejor fue la aportación del español Rodrigo Sorogoyen, El ser querido, un entretenido ejemplo del cine visto por el cine que se sostiene en las persuasivas actuaciones de Javier Bardem, como el arrogante y temperamental director Esteban Martínez, y la actriz de moda Victoria Luengo, como su hija Emilia, que acepta trabajar bajo las órdenes del padre que la abandonó de niña. La película peca de formalismo por la manera en que Sorogoyen utiliza más close-ups que Sergio Leone, vira al blanco y negro sin decir agua va, cambia el tamaño del cuadro, entre otros recursos más bien distractores. Pero encuentra su mejor secuencia cuando una toma se arruina tras otra, por la risa incontrolable de los actores y provoca la furia de Martínez, causando una crisis. Por alguna razón extraña, los franceses le rinden culto al director estadunidense James Gray, invitado frecuente a la competencia sin que parezca justificarlo. (Será un poco como lo sucedido con Jerry Lewis). Esta vez, Gray ha presentado Paper Tiger ( Tigre de papel), thriller dramático situado en Queens en 1986. La historia se centra en la familia Pearl, cuando el pudiente Gary (Adam Driver), ex policía, invita a su hermano Irwin (Miles Teller) a una ambiciosa obra de drenaje que involucra a una compañía rusa. Adivinaron: la tal compañía esun frente de la temible mafia rusa. Pronto Irwin, su mujer Hester (Scarlett Johansson) e hijos adolescentes (Roman Engel, Gavin Goudey) son amenazados en su propio hogar por los peores hampones. Gary intenta arreglar las cosas. En su primera parte, la película interesa por su tensa descripción de como una típica e inofensiva familia gringa ve en peligro su integridad y su futuro por una avalancha de infortunio (para colmo, a Hester se le encuentra un enorme tumor cerebral). Sin embargo, Gray, quien también escribió el guion, arruina todo con una resolución simplista y harto predecible. X: @walyder
Leonardo García Tsao: La cosa no levanta cabeza
Lo siguiente va a sonar a sacrilegio, pero esta edición de Cannes va a ser recordada en parte por estrenar la más fallida realización, a la fecha, del estimable cineasta japonés Hirokazu Koreeda. Hasta ahora, su cine se …
Versión A1
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