La feria taurina Aguascalientes continúa sumida en el amiguismo, sostiene el crítico Sergio Martín del Campo i la banalización se extiende a lo largo y ancho del país la fiesta de los toros no podía ser la excepción. Lo más lamentable es que, pudiendo serlo, se suma al amateurismo que prevalece en el resto de las actividades gracias a los antojadizos criterios de unos cuantos. En México el único espectáculo de masas que supera la ineficacia taurina es el infranivel de nuestro futbol, negocio redondo para algunos y fuente de frustración para los más. ¿Exageración? Ya viene el Mundial. “Quizá el principal rasgo, más que acierto, de la recién concluida feria taurina de Aguascalientes haya sido el promedio de entradas, poco más de media plaza, seguramente por la publicidad y ofertas de compra en paquete que por las caprichosas combinaciones de toros y toreros, no basadas en criterios profesionales sino en el cuatismo y los compromisos extrataurinos”, señala Sergio Martín del Campo Rodríguez, investigador y periodista especializado en tauromaquia y charrería y productor y director del programa y pódcast Arena mestiza, que se transmite semanalmente por Radio Universidad Autónoma de Aguascalientes. “Hay que destacarañadeel sitio, madurez y gran sello mostrados por el aguascalentense Héctor Gutiérrez en dos tardes, así como la evolución y el gusto por estar en la cara del toro de Diego Sánchez, otro torero local, no obstante sus fallas con la espada. Injustificadamente siguen relegados por la empresa Espectáculos Monterrey, propietaria de la Monumental y de otras seis plazas, matadores hidrocálidos como José María Hermosillo y Miguel Aguilar, mientras toreros amigos con poco o nada que decir continúan siendo anunciados.” “Por lo que se refiere a matadores importados, Daniel Luque reiteró que es uno de los espadas españoles más consistentes del momento, mientras que David de Miranda, cuya exitosa temporada anterior en España nos hizo abrigar tantas esperanzas, aquí causó una gran decepción. Veo la mano especuladora de su apoderado, Enrique Ponce, quien pareciera haberle dicho: ‘entrenas de luces, te pagan y nos regresamos’. Esta metamorfosis que exhiben en nuestro país los matadores importados se debe a un sistema taurino acomplejado que se los permite al apostar por sus gustos y compromisos, no por la fiesta y el público de México, y que aquellos aprovechan sin mayor escrúpulo. “Respecto al ganadoabunda Martín del Campo contrariado–, en la feria de Aguas la empresa Espectáculos Monterrey tiene la pésima costumbre de repetir y repetir ganaderías de reiterada mansedumbre como José Barba, Santa Inés, Campo Grande y Marrón, entre otras. No hay un encierro triunfador y salvo dos toros de Corlomé y uno de Fernando de la Mora, 70 por ciento de los toros fueron pitados en el arrastre. Hay más ganaderías con bravura pero no están en el circuito de los cuates y la sordera de la empresa no quiere oír y menos actuar con elemental justicia. Eso , en varias corridas se rindieron honores a la bandera y se entonó el Himno Nacional para alardear de un nacionalismo de oropel. “Además de señalar esas graves torpezas, no hay manera de defender esta fiesta de toros si los directamente involucrados e incluso perjudicados no tienen intenciones ni argumentos serios para defenderla, pero es muy lamentable que una empresa autorregulada y sus cuatro o cinco gerentes sean quienes determinen el rumbo de una tradición taurina con 500 años el próximo 24 de junio. Estos promotores ven la prohibición y no se hincan, excepto ante los ases extranjeros”, concluye Sergio Martín del Campo.