Las calles honran las paradas del metro Mineras explotaron material de construcción en esa zona ecológica Domingo 17 de mayo de 2026, p. 29 Vestigio de la desaparecida ruta del ferrocarril que corrió de San Lázaro al paraje Apapasco, en los límites de Morelos y Ecatzingo, estado de México, en la calle San Rafael Atlix-co 3430, de la alcaldía Tláhuac, se aprecia semioculta entre varias construcciones la estación Zapotitlán, una de las 15 que esa línea tuvo en sus 110 kilómetros de vía. La colonia La Estación, que comenzó a poblarse a inicios de 1980, con la lotificación de terrenos ejidales en la falda baja del volcán Xaltepec (cerro de arena), uno de los más elevados de la cadena volcánica de la sierra de Santa Catarina, con 2 mil 567 metros sobre el nivel del mar, debe su nombre al inmueble porfiriano invadido hace 50 años por una familia originaria de Chiapas que impidió intentos de la comunidad para recuperarlo para que fuera un espacio cultural. José Socorro Jiménez, don Corza, adquirió en 1979 su lote de 130 metros cuadrados por el que pagó 35 mil pesos durante un año. Cuenta que tenía tres años de casado y le urgía comprar un solar para dejar la vivienda que rentaba en la unidad Vicente Guerrero, en Iztapalapa. En sus trayectos a la zona de la Nopalera para la constructora en la que trabajaba, vio que los ejidatarios lotificaron un terreno de más de 30 hectáreas con una superficie irregular debido a excavaciones para extraer grava, arena y formar algunas áreas de cultivo. Cuando el comisariado ejidal le dio posesión, al siguiente año había unas cuantas casas y una parte propiedad de la UNAM en San Rafael Atlixco y Manuel M. López, ahí estaba la granja experimental porcina de la Facultad de Medicina, Veterinaria y Zootecnia, donde se construyó a mediados de los 80 una unidad habitacional. Para erigirla don José Socorro debió meter máquinas que le prestó su patrón para emparejar el terreno en lo que hoy es la calle Viaducto (antes Xola). En la nomenclatura de sus calles, La Estación no adoptó algún nombre de las del Ferrocarril San Rafael Atlixco, sino de las líneas 1 y 2 del Metro. En 1981 llegaron a fundar la contigua colonia Zapotitla unas mil familias que el entonces Departamento del Distrito Federal desalojó del Campamento 2 de Octubre, en Iztacalco, entre ellos José Luis Gutiérrez El Gallo, quien refiere que como ya eran un grupo organizado, gestionaron pronto la introducción de servicios, lo que benefició también a la naciente La Estación. José Refugio González fue uno de los fundadores del mercado La Estación, en un predio de las calles Bellas Artes y Pino Suárez. A su esposa se le antojó poner una papelería y empezaron en Zapotitla vendiendo artículos escolares en el piso. Un par de años después, junto con otros comerciantes de la colonia, se creó una concentración en el predio y ellos mismos iniciaron la construcción del mercado con 126 locales. En una asamblea se sortearon los espacios, acordaron las características para que quedara uniforme y lo terminaron en poco menos de un año, aunque en la loza demoraron más. Además del centro de abasto, destaca la secundaria 108 y el gimnasio Raúl Ratón Macías Guevara, inaugurado en septiembre de 2009 por el entonces jefe delegacional Gilberto Ensástiga, donde se puede apreciar una colección de fotografías cedidas por la familia del pugilista, fallecido en marzo de ese mismo año, en las que aparece con Muhammad Ali, Amalia Mendoza La Tariácuri y José Mantequilla Nápoles, entre otras personalidades. El inmueble está recién remodelado y en su interior hay murales realizados por el colectivo AeroArt de Tláhuac. Con una población cercana a 11 mil habitantes, La Estación delimita al oriente por la avenida San Rafael Atlixco, que fue el derecho de vía del ferrocarril; al sur, por las calles Manuel M. López, hasta Augusto Aguirre, donde dobla hacia Salvador Díaz Mirón hasta Camino Real a Zapotitlán al poniente, límite de la zona de conservación ecológica sierra de Santa Catarina, y al norte las calles Sevilla, Gitana y San Antonio hacen frontera con la colonia La Polvorilla, de Iztapalapa, que no sólo comparte nombres de estaciones del Metro en algunas calles, sino el mismo código postal: 13319. Además del volcán Xaltepec, degradado en sus laderas por la explotación de tezontle, arena y basalto, materiales que también emplearon los colonos para construir sus viviendas, con extracción de las minas contiguas La Estancia y Tetecón, el paisaje urbano se interrumpe al norte por otro cono volcánico, el Yuhualixqui (lugar donde se da sombra), con un mayor nivel de degradación que el primero. Vecinos como Salvador Álvarez recuerdan que en su infancia, con su palomilla, subían con costalitos para deslizarse por las pendientes y era común ver a familias hacer un día de campo y hasta organizar asados, lo que se perdió por la acelerada explotación de las minas en años recientes, antes de ser clausuradas por el gobierno capitalino por ser área natural protegida.