Experiencia con paisajes y vestimenta tradicional El turismo apoya a la industria textil y transmite orgullo nacional Domingo 17 de mayo de 2026, p. 17 Pekín. Tomarse fotos en China es cosa seria. La población del mayor fabricante de teléfonos inteligentes del mundo no se fía de estos aparatos al tomar las imágenes que llenarán sus perfiles de redes sociales ni lo deja a la improvisación. Las sesiones con fotógrafos profesionales son una peculiaridad que salta por todas partes. El hecho de que los protagonistas sean jóvenes con vestimenta tradicional hace a;un m;as notable este fenómeno. En el Templo del Cielo, la Ciudad Prohibida, los hutongs y calles aledañas a la Torre de la Campana, en Pekín, en el Museo de Arte de la Ópera Cantonesa de Liwan, en Guangzhou, entre otros polos turísticos de este país, abundan jóvenes con ropa autóctona que reciben asesoría profesional sobre cómo posar, cómo mirar a la cámara y elevar el mentón y la ceja. Los costos varían. Un fotógrafo de Liwan comenta que las tarifas son de 300 yuanes (alrededor de 767 pesos) e incluyen la renta de la vestimenta, maquillaje, tocados, una visita turística y el seguimiento de un fotógrafo profesional que prometefotos de portada de revista”. Además de ubicarse en los principales centros turísticos, estos negocios se promocionan en Xiaohongshu (Red Note), una de las aplicaciones de redes sociales más populares en China. “Sesión de fotos en el Bund de Shanghái: 399 yuanes. Maquillaje y peinado incluidos. Todas las fotos originales entregadas. ¡Consigue fácilmente fotos de revista de celebridades y la estrella más brillante del Bund!”, se lee en una publicación de Xiaohongshu. “Déjate llevar por la alegría de una transformación radical. Fotos geniales que te darán muchosme gustaen tus redes sociales”, se lee en otro anuncio dirigido a hombres jóvenes. Más allá de las fotos profesionales tipocelebridad”, uno de los nichos que más ha crecido es el de sesiones fotográficas con vestidos tradicionales. El maquillaje se centra en lograr un lienzo blanco sobre el que se elongan pestañas y ojos, al tiempo que la boca se convierte apenas en timbre rojo, rojo. Los tocados varían, tanto en hombres como en mujeres, lo mismo que las túnicas, que cambian según la región. En Jiuzhaigou, en la prefectura autónoma de Aba, el paisaje no puede ser más que favorecedor. Las aguas turquesa son uno de los grandes orgullos de este país, así que los rituales fotográficos abundan. En uno de ellos, una madre hace de directora artística. Si se observa esta escena con cierta distancia y con mucho contexto latinoamericano, se pueden recrear las instrucciones: “mete la panza”, “enderézate”, parece que dicta la progenitora mientras la joven se retuerce. Unos metros adelante se puede encontrar otra sesión con un joven también vestido con una chubauna túnica propia de la cultura tibetanay tocado con un gorro de pieles. Un fotógrafo que parece trabajar regularmente en este parque le da instrucciones que parecen menos estrictas que las de la sesión aledaña. Sólo pide a su modelo levantar el pulgar en señal deme gusta”. Eso es todo. Le aplaude y le pide ponerse de perfil para seguir con el servicio, que incluye la renta de la vestimenta y la impresión de algunas fotos por 150 yuanes (380 pesos). A kilómetros de distancia, lo mismo, pero con distinta vestimenta. Es sábado. Parece que todas las familias se pusieron de acuerdo para pasar una tarde a 30 grados centígrados en el antiguo distrito de Liwan. Ahí unas jóvenes vestidas con túnicas que parecen hanfuusadas durante la dinastía Hanmezcladas con elementos estéticos de la ópera, hacen transmisiones en vivo; otras se arreglan unas a otras para iniciar la sesión de fotos y otros más cuentan con un fotógrafo profesional. Estas sesiones implican un primer negocio, el de las fotografías; pero también está el de los trajes tradicionales que, según la prensa local, son una fuente de ingresos para Caoxian, condado de Shandong, donde hay más de 2 mil 700 empresas que fabrican túnicas tradicionales. Ahí, de enero a junio del año pasado, las ventas de hanfu alcanzaron 6 mil 140 millones de yuanes, 10.27 por ciento más que en la primera mitad de 2024. Tan extendida está la industria, que da soporte a 15 mil tiendas en línea y genera 100 mil empleos. Estas fotografías profesionales con vestimenta tradicional son un crisol del patrimonio cultural vertido en experiencias turísticas, pero no sólo eso. Al menos desde 1992, China ha invertido en las industrias culturales no sólo para recuperar el orgullo de un pueblo con cultura milenaria (bit.ly/4flpR2I), sino de hacer de las expresiones identitarias un motor económico más.