Lex Pott, diseñador: “Me gradué hace 17 años pero ahora por fin mi madre sabe lo que hago, porque estoy en Ikea” El neerlandés ha diseñado una lámpara para la colección PS, la más experimental de la firma sueca, que celebra su décima edición desde 1995. “Con los años, se ha vuelto un ejemplo de diseño coleccionable”, sostiene Pott Todo empezó en el Salone del Mobile hace 31 años. “La primera colección Ikea PS se presentó en Milán en 1995, con el concepto diseño democrático. Hemos analizado lo que se hizo entonces, una colección de estilo escandinavo moderno, experimental y vanguardista, y le hemos pedido a los diseñadores que crearan algo sencillo pero no aburrido”, sintetizaba Maria O’Brian, Creative Leader de Ikea Suecia, en el Spazio Maiocchi de Milán, una antigua nave industrial en la que se fabricaban trenes donde la firma sueca se instaló este año para presentar un avance de la décima colección PS, que acaba de salir a la venta. “En ella siempre hay una mezcla de diseñadores más y menos conocidos, internos y externos a la casa, es una forma de mostrar que todo el mundo puede crear objetos increíbles”, añadía. Lex Pott es uno de esos nombres conocidos que han formado parte de ella. Se formó en la prestigiosa Academia de Diseño de Eindhoven, en 2009 fundó su propio estudio en Róterdam y hace una década era para The New York Times uno de los rostros del auge del diseño de mobiliario neerlandés. “Me gradué hace 17 años pero ahora por fin mi madre sabe lo que hago, porque estoy en Ikea”, decía entre risas al presentar su creación. Pott ha creado una sencilla lámpara metálica con pantalla en forma de trompeta que se puede manipular para que adopte tres posiciones distintas. “Es un momento muy importante en lo personal y lo profesional, porque es la primera vez en mi trabajo que creo algo accesible para la mayoría de la gente. He pasado de una familia artística a crear algo escalable y reproducible”, indicaba el diseñador. Su madre, escultora, y su padre, pintor, educaron su mirada desde niño, pero él no pensó en dedicarse al arte: “Crecí visitando museos e instituciones culturales, pero viendo a mis padres decidí que no quería ser artista, porque el artista trabaja desde una necesidad personal, algo muy privado, y yo estaba también muy interesado en el componente social y la necesidad pública. Para mí el diseño era la fusión perfecta de hacer algo expresivo a través de la creación que a la vez la gente pudiera utilizar y disfrutar”. En la colección PS 2026 hay 44 piezas (de sillas a estanterías, alfombras, relojes, espejos o carritos), todas creadas bajo la premisa playful functionality (funcionalidad lúdica). En el caso de Pott, el juego fue clave para crear la lámpara, que fabricó en acero para lograr un diseño más limpio, aunque los primeros prototipos fueron en madera: “Francis, mi hijo de cinco años, me ayudó en el proceso. Él miraba la lámpara y jugaba con ella, en 20 segundos entendió que podía moverla y cambiar la posición. Para mí es un logro crear algo abierto a la intuición, que funciona sin necesidad de explicarlo o de sobrecargarlo de diseño”. ¿La clave? “Reducir a la esencia, lograr un gran impacto visual con lo mínimo posible”. La funcionalidad la marcan las distintas posiciones. “El origen de la iluminación son el sol y el fuego, las velas... Los factores primarios de luz. Hoy se pueden crear ambientes y espacios con la luz”, señalaba Pott, “yo soy un usuario de diseño, en mi casa tengo una pequeña biblioteca y ahí quiero una luz más íntima, que me deje leer un libro aunque el resto esté bastante oscuro, pero por la noche cuando veo la televisión me gusta la luz indirecta, que da un ambiente más sutil. Y si tengo un foco puedo destacar una obra de arte o jugar con el movimiento. Por eso busqué esas tres opciones, par poder construir ambientes distintos con una sola lámpara”. A Mikael Axelsson, diseñador de Ikea Suecia, le tocó explorar en su historia familiar para crear una butaca hinchable que de lejos puede parecer un mueble sólido pero que de cerca se puede levantar del suelo utilizando un solo brazo. “Mi padre tenía una fábrica de metal y empecé soldando allí de joven. Siempre tuve gente construyendo cosas a mi alrededor, imagino que eso te da una mentalidad que te hace pensar que todo es posible”, indicaba recordando a su abuelo, “que construyó de todo, desde casas hasta barcos de vapor”. En Ikea llevaban años tratando de explorar el mobiliario hinchable y Axelsson aceptó el reto: “He creado muchos objetos de metal en mi carrera, porque sé cómo funciona y cómo utilizarlo de manera eficiente, porque conozco los métodos de producción, y eso es realmente un plus como diseñador, el saber cómo responde el material, así lo aprovechas al máximo; es fundamental para que el resultado sea asequible y se emplee la menor cantidad de material posible”. El primer prototipo fue de material hinchable forrado de tejido rosa, pero el resultado final es una estructura metálica con cojines hinchables verdes que desmontada entra en una caja plana no muy grande. Un desafío técnico: “Diseñar con espuma resulta más sencillo, conoces las dimensiones y los ángulos, pero al sentarte aquí la sensación es diferente por el aire, no es algo tan estático aunque está dividido en cámaras para que sea cómodo, pero a la larga no se deforma como los rellenos de espuma”. Ambos creadores destacaban que una de sus bazas a la hora de diseñar es que les gusta partir de las manos. “Nos gusta comprender las cosas haciéndolas, utilizar nuestras manos. Las manos y la cabeza deben encontrarse, y es entonces cuando nace el diseño de producto”, indicaba Pott, para quien “la colección PS, con los años, se ha vuelto un ejemplo de diseño coleccionable”. Porque de ella han surgido piezas como el reloj metálico ideado por Thomas Eriksson en 1995 o la lámpara de techo creada en 2014 por David Wahl, que mereció el reconocimiento internacional de diseño Red Dot Award. Los colores, donde dominan verdes, rojos y azules que dan coherencia a la línea, juegan un papel central en PS. “Sirven para dar unidad a la colección, la elección es un proceso largo”, señalaba Axelsson mientras Pott explicaba que “también hay piezas de madera, como el banco-balancín, que se pueden personalizar en casa, son como un lienzo”. Todo, para buscar la sorpresa a través del diseño. “Hemos trabajado en estas piezas durante dos o tres años y es emocionante ver ahora las reacciones de la gente”, añadía Axelsson, “cuando se presentó la colección PS en 1995 fue un hito, porque ahí se planteó por primera vez la idea de un diseño más democrático. Antes, lo que se veía en el Salone solía ser bastante nicho, solo para unas pocas personas”.
Lex Pott, diseñador: “Me gradué hace 17 años pero ahora por fin mi madre sabe lo que hago, porque estoy en Ikea”
El neerlandés ha diseñado una lámpara para la colección PS, la más experimental de la firma sueca, que celebra su décima edición desde 1995. “Con los años, se ha vuelto un ejemplo de diseño coleccionable”, sostiene Pott
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