El alivio imposible de los pacientes quemados durante los ataques en Gaza: “No entra nada desde enero. Estamos asfixiadosUna clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF) es el único centro en la Franja que imprime máscaras de fisioterapia indispensables para estos heridos, pero carece de insumos y de personal médico, debido a que Israel ha prohibido que siga operando en Palestina Mustafá Darduna observa silencioso mientras Rushdi Hamada, fisioterapeuta de la clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Ciudad de Gaza, comprueba las medidas de su cabeza y le ajusta una nueva máscara transparente, por debajo de su barbilla y hasta detrás de las orejas. Las cicatrices de las quemaduras sufridas hace un año durante los ataques aéreos israelíes sobre la Franja asoman a ambos lados del rostro de este niño de 10 años con mirada profunda y triste. “Afortunadamente, las heridas han mejorado mucho. Esta máscara de presión es esencial para su recuperación, pero como su rostro crece, necesita una nueva cada seis meses. Por eso está hoy aquí, para que le coloquemos esta que logramos imprimir”, explica Hamada. “Pero disponemos de cantidades muy limitadas de material para la impresora 3D, que deben venir de fuera y no estamos logrando los permisos israelíes para que entren. Así que a veces tenemos que posponer los tratamientos de los pacientes”, agrega. Esta clínica de MSF es el único proveedor de máscaras de fisioterapia impresas en 3D en la Franja, esenciales para evitar desfiguraciones permanentes y discapacidades. Recibe diariamente entre 120 y 150 pacientes, un 60% de ellos por quemaduras, especialmente niños. Un número importante de ellos sufrió lesiones durante los ataques israelíes, otros en accidentes domésticos, cada vez más frecuentes dentro de la precariedad de las tiendas de campaña y las viviendas en las que se ven obligados a habitar en una Franja prácticamente en ruinas. Entre ellos hay pacientes que necesitan ser evacuados u operaciones de cirugía plástica imposibles de realizar en este momento por falta de medios y personal médico especializado. “No entra nada desde enero. Estamos asfixiados”, resume a este periódico Fady Al Madhoun, médico de esta clínica de MSF. Desde principios de año, el Gobierno israelí prohíbe que 37 ONG operen en Gaza y Cisjordania. Entre ellas Médicos Sin Fronteras (MSF), a la que acusa, sin haber presentado pruebas concluyentes, de contratar a gazatíes queestuvieron involucrados en actividades terroristas”. Esta decisión implica que ningún empleado extranjero de la entidad humanitaria ni sus cargamentos de medicamentos pueden entrar en la Franja. Ya estamos haciendo malabarismos para atender a los pacientes. Cada día tengo casos que me rompen el corazón, porque no puedo tratarlos correctamenteFady al Madhoun, MSFTenemos material y medicamentos para tres meses, como máximo. Soy médico y no puedo imaginar que llegue ese momento de no tener nada”, explica Al Madhoun. de 35 años, padre de dos hijos, que también tuvo que desplazarse cuando su casa fue bombardeada. Entre las urgencias, este doctor cita por ejemplo el filamento, un material termoplástico esencial para imprimir las máscaras 3D, así como piezas de repuesto para la propia impresora, porque si se estropea no hay otra en toda Gaza. Pero también urge que entren cosas más simples como antibióticos, analgésicos o pomadas regeneradoras de la piel. Malabarismos diariosYa estamos haciendo malabarismos para atender a los pacientes. Cada día tengo casos que me rompen el corazón, porque no puedo tratarlos correctamente”, agrega este médico. Por ejemplo, un niño de seis años, que responde a las iniciales N.A., que resultó herido en una explosión en julio de 2025 y sufre quemaduras severas en rostro y piernas. Ha sido sometido a varias operaciones pero sus heridas se complicaron debido a contracturas en codos y muñecas y por la difícil cicatrización en parte del rostro y cuello. Con más medios materiales, su cuadro clínico sería hoy muy diferente. “Esto no es un alto el fuego. La gente sigue muriendo y sufriendo por todo, porque todo es complicado: la comida, el transporte, la salud... ”, suspira Al Madhoun, refiriéndose a la tregua que entró en vigor en enero. El ejército israelí ha matado a más de 72.000 personas y herido a otras 170.000 en Gaza desde octubre de 2023, en respuesta a los atentados del movimiento islamista Hamás en el que murieron unas 1.200 personas en Israel y más de 200 fueron tomadas como rehenes. Según la OMS, del total de heridos de Gaza, más de 40.000 han sufrido lesiones que les cambiarán la vida para siempre como amputaciones, daños cerebrales o en la médula espinal y quemaduras graves. En este último caso habría más de 3.300 personas, probablemente más, debido a la dificultad de hacer estadísticas precisas en Gaza. Cada mes, en esta clínica de MSF se están pudiendo fabricar unas 15 mascarillas faciales de presión, explican los fisioterapeutas. Desde el inicio al fin del proceso faltan las materias primas. Esto no es un alto el fuego. La gente sigue muriendo y sufriendo por todo, porque todo es complicado: la comida, el transporte, la salud...Fady Al Madhoun, MSFPrimero se escanea el rostro del paciente. Solo tenemos dos escáneres en toda Gaza. Después se imprime un molde personalizado para cada enfermo, teniendo en cuenta sus rasgos faciales y las zonas en las que se necesita hacer presión. Y después imprimimos la máscara y la modelamos con yeso”, describe Ibtihal Alwali, fisioterapeuta de MSF. En esta clínica de Ciudad de Gaza también hay una habitación para sedación, especialmente dedicada a los niños que sufren grandes dolores físicos debido a sus heridas. “Tratamos una docena de pacientes con quemaduras muy importantes al día con el fin de reducirles un dolor tan severo que no puede aliviarse con analgésicos. Les sedamos ligeramente, hacemos las curas, reducimos su zozobra, su ansiedad”, explica Al Madhoun. Muy solos Las últimas cifras de la ONU apuntan a que más de 18.000 pacientes de Gaza necesitan ser evacuados. Pero por ejemplo, en la primera semana de mayo pudieron salir de la Franja solo 133. “La gente quemada sufre mucho y las heridas pueden generar complicaciones como infecciones o discapacidad. Y no estamos pudiendo responder adecuadamente. Ese es el drama”, agrega este médico gazatí. En este momento, la mitad de los 365 kilómetros cuadrados de la Franja siguen ocupados militarmente por Israel. La división es una línea amarilla solo visible en los mapas a la que los gazatíes no pueden acercarse. En la otra mitad, se hacinan unos dos millones de personas, la mayoría de ellas viviendo en tiendas de campaña. Para los pacientes, desplazarse en medio de estas condiciones es complicado y peligroso. Los sanitarios de esta clínica de MSF realizan misiones de un día a diferentes puntos de la Franja para llegar a algunos de estos pacientes. Cada día atienden a unos 40, según Al Madhoun. “Nos sentimos muy solos, pese al apoyo que nos brindan nuestros compañeros desde Jordania. Tenemos experiencia en lidiar con la precariedad pero esta es una situación extrema y si esto sigue así, no vamos a poder seguir trabajando”, afirma el médico. Esta máscara facial es una solución temporal pero necesaria. Diseñamos otra para este niño, pero debido a la falta de materia prima no hemos podido imprimirlaMohammed Al Qatrawi, fisioterapeuta de MSF El doctor recuerda que en septiembre de 2025 ya vivieron un momento similar cuando estuvieron 15 días totalmente bloqueados en la clínica, comiendo y durmiendo en su interior, mientras los soldados israelíes estaban a 700 metros. “Seguíamos atendiendo a pacientes con lo que podíamos. Por ejemplo, esterilizábamos el material desechable por la noche para poder seguir usándolo, hasta que el ejército israelí llegó y tuvimos que evacuar el centro”, explica. En la clínica de MSF también esperan Hasnat Abdel Rabbo, de unos seis años, y su padre, Mahmud. El pequeño no es un paciente de la unidad de quemados, pero también necesita una máscara 3D para proteger su cráneo, parcialmente extirpado tras resultar herido en un bombardeo. El niño tiene que ser operado para recibir un injerto óseo pero es una cirugía que por ahora no se puede practicar en Gaza. “Esta máscara facial es una solución temporal pero necesaria. Diseñamos otra para este niño, pero debido a la falta de materia prima no hemos podido imprimirla”, concluye el fisioterapeuta de MSF, Mohammed Al Qatrawi.