Carlos Soler: “La carrera del futbolista no es solo lo que hace dentro del césped, es mucho másEl centrocampista de la Real Sociedad repasa su travesía por el PSG y el West Ham y reivindica su madurez antes de afrontar el duelo ante el Valencia, el club de su vida Carlos Soler (Valencia, 29 años) creyó durante tiempo que seguía siendo el mismo futbolista que deslumbró en Valencia, aunque París y Londres le colocaran en un territorio desconocido: el de la suplencia, la espera y la duda ajena. En San Sebastián, en un ecosistema que respeta los tiempos, el centrocampista ha vuelto a sentirse importante. La Copa del Rey conquistada con la Real Sociedad no fue una liberación, sino la confirmación de que nunca se había ido. Este domingo, frente al Valencia (Movistar LaLiga, 19.00), el club donde aprendió a jugar y a vivir el fútbol, Soler se mira al espejo de todo lo recorrido: el chico que soñaba con Mestalla y el futbolista maduro que vuelve a disfrutar del juego. Pregunta. Una de las imágenes que la gente no va a olvidar será la de un Carlos Soler emocionado tras ganar la Copa. ¿Eran lágrimas de liberación? Respuesta. Personalmente, la confirmación de que no me había ido. No ha sido una liberación, pero una confirmación de que después de unos años en los que no había tenido la continuidad con la que yo salí de Valencia, la he vuelto a tener aquí. P. ¿Ha sido duro este proceso? R. No, duro no, porque si eres consciente de lo difícil que es jugar en el PSG como titular o hacerlo en el West Ham, equipo al que llegué cedido el último día de mercado cuando ya llevaban cuatro jornadas de liga y con toda la pretemporada hecha... Cuando tomas consciencia de que alrededor hay jugadores como Vitinha, Fabián Ruiz, Messi, Mbappé, Neymareres consciente de que igual te va a costar más. Entonces tienes que llegar hasta ese punto de madurez para entender que en el fútbol, igual que ha habido momentos en el césped muy buenos, está la parte de no jugar tanto. Estos tres años que he estado entre París y Londres no han sido lo productivos que quería sobre el campo, pero he crecido como persona. La carrera del futbolista no es solo lo que hace dentro del césped, es mucho más. Fue duro, sobre todo al principio, pero una vez eres consciente de dónde estás, del nivel que hay, asumes que no todo es tan bonito en el fútbol. P. ¿Cómo fue compartir vestuario con jugadores como Messi, Neymar o Mbappé? R. Eran jugadores a los que había visto por la tele desde pequeño y ahora compartía vestuario con ellos. No son normales porque no lo son. Son estrellas y eso se nota, pero gente que está ahí también para ti, que te ayuda en todo. Ramos y Verratti, por ejemplo, eran dos personas que miraban mucho por el compañero. Y luego, compartir campo con Neymar, con Messi, con MbappéEstás ahí y no eres consciente porque lo ves como algo habitual, pero es algo a lo que hay que darle valor. P. Ahora que está tan en el punto de mira Mbappé. ¿Cómo lo describiría? R. Es un jugador estrella, con aura, con una trascendencia muy grande dentro del vestuario, de Francia y de París. Como persona, se podía hablar perfectamente con él porque encima hablaba español. Tenía esa facilidad y se llevaba bien con todo el mundo. Se está hablando ahora mucho de cosas extradeportivas. Cada uno vive su vida como quiere y si alguien tuviera que decir algo, ese sería el Real Madrid. Yo, por lo que he compartido con él, le tengo mucho aprecio. Como persona, no puedo decir nada malo porque conmigo se ha portado muy bien. P. Siempre ha defendido que Luis Enrique es el entrenador que más le ha marcado, pero fue él el que no le dio continuidad en el PSG... R. Obviamente, yo pensaba que iba a tener mucha más continuidad en el equipo y no la tuve. Mi relación fue buena y no tuve ningún problema con él. Yo soy una persona muy pacífica, muy normal. Está claro que no me gusta no jugar, pero siempre he sido muy respetuoso con todos los entrenadores, con los que he jugado y con los que no. Que yo no haya jugado con él, no quiere decir que él no sea un grandísimo entrenador y lo está demostrando. Sería de tontos no decirlo porque no me haya puesto. En el PSG no llegamos a tener ese feeling tan bueno como teníamos en la selección, pero ya está, yo le deseo todo lo mejor. P. Le han entrenado Bordalás, Lopetegui, Marcelino, Luis Enrique y ahora, Pellegrino Matarazzo. ¿Cuál es la fórmula del éxito del estadounidense? R. Es un entrenador que llegó con las ideas claras. El primer día nos dijo cómo quería jugar y cómo creía que podíamos hacer daño a los rivales en base a nuestras características como equipo. Se había estudiado bastante bien la plantilla y sabía los jugadores que teníamos. Creo que a él le ha venido muy bien también tener este tipo de jugadores para ser verticales, para, por momentos, también tener la posesión del balón y dominar el partido y bueno, hemos combinado muy bien. Y luego es una persona que dialoga con los jugadores. P. ¿Qué es lo que le ha dado la Real para volver a disfrutar del fútbol? R. Me está ofreciendo lo que creía que me podía dar. En el día a día es muy sano. No quiero decir que no hay excesiva presión, pero es un club que deja trabajar muy bien, que respeta los procesos. Igual parece un poco incongruente esto que te estoy diciendo con lo que pasó con Sergio Francisco, pero es un club que te acoge muy bien. Conmigo lo ha hecho. P. Un valenciano como usted, ¿cómo está viviendo desde fuera la situación en la que se encuentra el Valencia? R. Desde que me fui, casi todos los años han estado peleando por el descenso. Desde fuera, siempre estás con ganas de que ganen, de que lo hagan lo mejor posible, de que el club crezca, pero han sido años de inestabilidad, en los que el club ha cambiado mucho de entrenador y cuando ocurre eso, las cosas no suelen ir bien. No quiero decir que me da pena, pero es un club tan grande que, pelear por no descender, se queda muy corto. Creo que no es del agrado de los valencianistas y me uno a eso. Pero siempre pienso que el futuro será mejor. P. Tanto su fichaje como el de Guedes, con el que coincidió en Valencia, no levantaron muchas expectativas en San Sebastián. ¿Tiene la sensación de haber tapado alguna boca que otra? R. Han pitado y criticado a Messi, a Mbappé, incluso a Oyarzabal... Ves esas cosas y piensas: ‘¿Cómo voy a agradar a todo el mundo?’. No nos centramos mucho en eso. que gusta, obviamente, que la gente dude y estar bien, hacer una buena temporada, darles en la boca y decir: ‘Ahora te la comes’, pero nosotros no vamos a eso. Yo lo hago por , por confirmar que estoy igual que he estado siempre, incluso mejor. Lo hago por , por mi mujer que me sigue a todos lados, por mi niño, por mi familiaLo otro es secundario. En el caso de Gonzalo, aquí ha encontrado regularidad y, de momento, las lesiones le han permitido estar en el campo. Es un jugador diferencial. Cuando lo firmó la Real recuerdo que hablé con Oyarzabal y le dije que si estaba bien físicamente, era un avión; iba a venir muy bien al equipo. P. ¿Carlos Soler está en su mejor momento? R. No sabría decirte. Espero que no, porque espero estarlo más adelante, pero soy alguien más maduro. P. Echa la vista atrás y, ¿siente vértigo? R. Vértigo, no, pero ha pasado todo muy rápido. Empecé con 19 años, ahora tengo 29 y un hijo. He jugado 400 partidos, he ganado títulos, he jugado unos Juegos Olímpicos, he ido convocado con la selección... Son tantas cosas que si no te paras a analizar, a pensar y a darle todo el valor que tiene, no eres consciente. P. ¿Le está dando tiempo a disfrutar? R. Yo estoy disfrutando mucho. Ya no solo de mi vida dentro del campo, sino de lo que me permite fuera. Podemos ver el vaso de las dos maneras. Por un lado, está esa soledad que vivimos los futbolistas de no estar cerca de la familia; pero hay otros deportes que no tienen la capacidad económica de la que podemos disfrutar los futbolistas. El fútbol me permite hacer muchas cosas por esa capacidad económica. Si lo ponemos todo en una balanza, los futbolistas salimos muy bien parados. P. ¿Cuánto soñaba con esto? R. Cuando eres pequeño que piensas: ‘Ojalá pueda llegar a jugar algún día en el ValenciaEse era mi sueño de pequeño. Pero si me paro a pensar, creo que he hecho mucho más de lo que me podría haber imaginado. Tener una medalla de plata olímpica, jugar en equipos top de Europa, en tres de las cinco mejores ligas de Europa, tener casi 400 partidos, la mayoría de ellos como titular... Y me quedan muchos sueños por cumplir. A los jugadores que hemos ganado este título de Copa se nos recordará durante muchos años y eso me enorgullece, pero quiero seguir disfrutando tanto en el campo como fuera.